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jueves, 11 de marzo de 2010

UN NIÑO.....UN SABIO!!!

Sentada en la peatonal, tomando un café, promediando el mediodía, un niño de los tantos que se acercan a pedir, y que uno no alcanza a adivinar la edad, porque parecen pequeños y quizás solo sean bajitos porque estén desnutridos,y, desde la profundidad de su mirada, con esos siempre bellos ojos negros, que parecen más abiertos que los comunes,porque deben atrapar el mundo para sobrevivir, me contestó a mi pregunta sobre su nombre y su edad ,con la descarnada realidad de su existencia :"Ud es la primera gente que me habla".
Me impactó",me sorprendió,me dolió... y de inmediato traté de recordarme a mí misma en situaciones parecidas, y me avergonzé de rememorar que también yo en circunstancias similares, había engrosado las filas de los enmudecidos indiferentes.Quizás apurada, en la conversación rápida que dura la medida de un café.
Me dediqué en otras días a mirar a la gente en esos mismos lugares, y descubrí, que la mayoría no los hablan, otros les dan una moneda ,pero en silencio, pocos ,muy pocos le sonríen y algunos excepcionalmente los tocan.
Y me pregunto¿Que autoridad moral tenemos, cuando nos quejamos de que alguien relacionado con nuestros vínculos afectivos, no nos habla, o nosotros mismos, no lo hablamos?
¿Hay alguién que nunca dejó de dirigirle la palabra a esos niños, que nos nombran gente,porque no deben saber decir persona, en razón de que nadie los considera como tales?
¿No estamos lamentandonos que nos niegan cuando no nos hablan, y somos nosotros los primeros que negamos cuando le quitamos a ese niño la pertenencia a un grupo, lo sometemos al maltrato de ignorarlo,le privamos quizás de una palabra que un día le retumbará en sus oídos, somos incapaces de estimularlo, o solo mirarlo, y seguimos destruyendo su autoestima?
Por muchísimo menos que este hecho, en la vida cotidiana, nos declaramos ofendidos, ninguneados,excluídos.
¿Alguien nos habrá tratado como un objeto cuando eramos pequeños? Quizás a algunos sí, mas no a todos.
Y ¿Para que será útil esta historia?No tan solo para ser capaces de hablarles a estos pequeños
escritores de la historia de la calle, sino a fin de recordar que no castiguemos con el silencio a quienes esperan nuestra palabra, ya que no solo generaremos violencia,sino que asimismo como al niño, lo despojamos de ser nuestro igual.
Y si de separar las cosas se trata, sí ,podemos imponer nuestro silencio como un límite temporario, jamás por indiferencia, en ninguna circunstancia , creyendonos dueños de los tiempos en que doy por terminada una conversación.Esto es pensar "Yo tengo la verdad"No sos un interlocutor válido"'
En las discusiones se puede disentir, consensuar, apasionarse,pero ¿Es humano el silencio? ¿Es saludable? O ejerzo el autoritarismo de privilegiarme como persona y ubicar al otro en la situación de nadie.
Del mismo modo ,es nuestra obligación ,ejercer el derecho de no mendigar el afecto de quienes sistemáticamente nos someten al vacío de la nada, porque "Negar a quien nos niega es saludable"Lo que no resulta saludable, ni responsable, ni humano es negar a quien No nos niega",solamente disiente, se opone.Finalmente Solo los humanos hablamos.....usemos nuestra facultad dignificando nuestra condición ."El diálogo es el mejor arte de la sociedad, sin él ella no existiría"....tampoco nosotros y seríamos nadie, como dejó trascender "mi pequeño sabio de la calle de los ojos negros"

2 comentarios:

  1. Comunicarse con otro implica una responsabilidad. ¿Será ese el problema que tenemos muchas veces? La responsabilidad entendida como la aceptación del otro como un par, y la responsabilidad entendida como la acción de responderle como tal. Cuando no le hablamos al niño de la calle, ¿será que no nos sentimos capaces de responder a su realidad? Cuando "mendigamos" el afecto de los que nos imponen el castigo del silencio, o cuando simplemente seguimos esperando una respuesta que no es la que queremos en vez de aceptar la que el otro nos da, ¿no estaremos fallando también en aceptar la no respuesta? Mónica, me dejaste pensando Mónica

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  2. Creo que establecer el silencio como modo de diálogo con el otro tiene que ver con el temor a la respuesta. Hablar, expresar lo que sentimos nos compromete nos exige nos vincula con realidades que no podemos o queremos conocer. Muchas veces no preguntamos para no conocer la respuesta, no saber nos libera para pensar solo en nosotros, para que cuando actuemos de forma arbitraria podamos justificarnos en el desconocimiento. Insistir en un diálogo donde el otro se recluye en el silencio lo fortalece, logra dominarnos y nos manipula por que quedamos expuesto a sus caprichos mendigando su afecto. El silencio es doloroso.

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